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martes, 1 de septiembre de 2009

LESIONES TRAUMÁTICAS POR LUXACIÓN EN DIENTES PERMANENTES




INTRODUCCION


Las lesiones traumáticas en odontología generan mucho estrés tanto en el paciente como en las personas que lo acompañan, por esto, el odontólogo debe controlar la situación y calmar tanto al paciente como a sus padres u acompañantes, de igual forma, debe tomarse el tiempo necesario para realizar una evaluación minuciosa de las lesiones, de lo contrario, es probable que es pasen por alto lesiones significativas (1).

Estudios retrospectivos y prospectivos indican que la prevalencia de lesiones traumáticas en dientes permanentes es de aproximadamente un 10-35% dentro de la población mundial. Otros estudios demuestran una incidencia del 30% de traumas dentoalveolares durante la dentición primaria y 22% durante la dentición permanente. En total, un 50% de los niños sufren de algún tipo de lesión traumática dental antes de la edad escolar (2).

Dentro de los factores de riesgo para la ocurrencia de lesiones traumáticas de los dientes se encuentran: la edad y el sexo (4), sin embargo, el incremento de atletas del sexo femenino ha disminuido esta relación; así en  la actualidad los hombres presentan traumatismos tan solo 1.5 veces más que las mujeres. Además la participación en actividades deportivas o físicas y la hiperactividad, también son factores de riesgo. De manera interesante, el nivel socioeconómico y las condiciones del núcleo familiar son factores de riesgo, aunque menos significativos (5).

Las medidas terapéuticas varían mucho entre los dientes temporales y permanentes, también dependen del tipo de injuria causado tanto en los dientes como en los tejidos de soporte (6).

En trauma dentoalveolar existen pocos estudios basados en la evidencia clínica a largo plazo que soporten protocolos de manejo en las diferentes lesiones por luxación. Esto hace imposible tener claro cual es protocolo ideal. El clínico debe tener las herramientas diagnósticas adecuadas para determinar cual es el tratamiento indicado en cada caso. Curiosamente se ha demostrado que el grado de conocimiento por parte de los odontólogos con respecto al tratamiento de las lesiones traumáticas, es muy deficiente (7).

Debido a lo anterior, esta revisión tiene como propósito fundamental describir las características clínicas, radiográficas e histológicas de las lesiones por luxación en dientes temporales. Así mismo se establece el manejo adecuado de estas afecciones y la formas de mejorar el pronóstico a largo plazo y disminuir la probabilidad de complicaciones.

Diagnóstico de las lesiones por luxación

En la mayoría de los casos, se considera que un paciente presenta una lesión por luxación cuando refiere antecedentes de un traumatismo reciente, desplazamiento del diente de grado variable y dolor a la percusión. Para llegar a un diagnóstico definitivo es importante realizar una historia clínica exhaustiva como se describirá más adelante (1).

Previo a realizar cualquier tratamiento es importante conocer cuando, como y donde se llevó acabo el accidente (1), ya que esta información es vital para  el pronóstico y tratamiento del diente. El intervalo de tiempo entre la lesión y la reducción de los dientes desplazados es un factor determinante en el pronóstico de los mismos. Se ha observado que los dientes tratados en los 90 minutos posteriores a la lesión, muestran una frecuencia muy baja de reabsorción radicular al ser comparados con los dientes tratados en un tiempo mayor. Esto se debe a la deshidratación del ligamento periodontal y la contaminación de la herida (8).

Conocer las circunstancias del accidente aporta información de índole legal y/o para determinar la necesidad de realizar profilaxis con toxina tetánica (1).

Posteriormente se realiza una exploración física minuciosa, tanto extraoral como intraoral, observando cuidadosamente los tejidos blandos y duros. Se realizan las pruebas pulpares y radiológicas en los dientes lesionados, en busca de algún síntoma específico que sirva para establecer el diagnóstico. Además, es importante examinar los dientes vecinos al diente lesionado para determinar si han sido afectados (3).

Las lesiones por luxación, son las más frecuentes de los traumas dentoalveolares, con incidencias publicadas que van del 30 al 44%. La gravedad puede ser desde mínima (concusión) hasta máxima (intrusión). En estas lesiones se observa daño a nivel del aparato de sostén como ligamento periodontal y cemento, además puede verse afectada, en grado variable, la inervación e irrigación apical de la pulpa dental, por lo que las pruebas pulpares son poco fiables inmediatamente luego del trauma. (7) Se deben realizan controles periódicos cada tres semanas luego de los primeros tres meses, posteriormente cada 3 meses durante el primer año restante. Finalmente el paciente debe acudir a las citas controles cada 6 meses durante los siguientes 4 años (2).

Reposición y contención

Es importante tener en mente que la reposición dental, y en algunos casos, la ferulización, generan un trauma adicional sobre los tejidos. Antes de reposicionar un diente desplazado, se debe considerar si se obtendrá al menos uno de los siguientes propósitos (6):
  • Facilitar la cicatrización del tejido pulpar.
  • Facilitar la cicatrización del ligamento periodontal.
  • Eliminar interferencias oclusales
  • Mejorar la estética del paciente.


El propósito de la ferulización es mantener un diente, después de sufrir un trauma, en su posición original permitiendo movimiento fisiológico del mismo durante el proceso de reparación. Éstas deben ser estéticamente e higiénicamente aceptables, no deben interferir con la oclusión ni aumentar el riesgo de aparición de caries o gingivitis (9).

Existen férulas rígida y semi-rígida. Las férulas semirígidas pueden ser confeccionadas utilizando Nylon de 20-30 libras de presión o ligadura ortodóntica de 0.010 enroscado, entre mayor sea la longitud de la contención, mayor debe ser el grosor del Nylon.  La técnica consiste en (10):
  • Colocar Anestesia
  • Reposicionar el diente, con suave presión digital, desplazando el coagulo sanguíneo formado a nivel del ápice radicular.
  • Tomar radiografía para verificar que el diente se encuentre en la posición adecuada, también es posible utilizar como referencia la alineación de los dientes vecinos.
  • Mantener el diente bajo presión digital durante 2-3min (en la posición ideal) (11).
  • Medir la longitud requerida del material (Nylon o ligadura ortodóntica), debe extenderse desde los dos dientes vecinos en sentido mesial hasta los dos dientes adyacentes en sentido distal, del diente lesionado.
  • Realizar grabado ácido.
  • Colocar puntos de resina fotopolimerizable para fijar ya se el Nylon o la ligadura.
  • Tomar radiografía final.

Figura 1
Imagen mostrando contención semirígida con Nylon,

tomada de ILSON JOSÉ SOARES, FERNANDO GOLDERG, Endodoncia técnica y fundamentos. 2002 Editorial médica panamericana S.A, Buenos Aires Argentina p 258. (10)

Tipos de lesiones por luxación


Antes de 1980 existía inconsistencia tanto en la descripción como en la clasificación de las lesiones por luxación. Actualmente las lesiones traumáticas por luxación, se agrupan dependiendo de los tejidos que afectan, la etiología y el pronóstico en cinco grupos: Concusión, Subluxación, Luxación Intrusiva, Luxación Lateral y Luxación Extrusiva (6).

Concusión

Características y Diagnóstico

Es una lesión provocada por un impacto frontal sobre la superficie dental. No hay ruptura del ligamento periodontal, en algunos casos el trauma puede ser tan leve que los signos y síntomas pasan desapercibidos por parte del paciente (12).

La principal característica clínica de esta lesión es el dolor a la percusión tanto horizontal como lateral y a la masticación, esto debido a la lesión sobre los tejidos de soporte. No se observa sangrado gingival ni movimiento dental (13).

Figura 2
Imagen mostrando como se realiza la prueba de percusión vertical en un diente que sufrió de una concusión,

Tomada de ANDREASEN, JO. Lesiones traumáticas de los dientes. Editorial Labor. Cuarta edición. 1995. Pág 159-206 (14).


Radiográficamente, no es posible evidenciar cambios a nivel del ligamento periodontal ni desplazamiento dental. El examen radiográfico es necesario para investigar la posibilidad de fractura radicular y servirá para observar cualquier cambio en los tejidos durante el seguimiento postoperatorio. Siempre se debe utilizar una técnica radiográfica estandarizada (12).


Histopatología

En las lesiones por concusión, la respuesta histológica del ligamento periodontal ha sido estudiada en molares de ratas y en incisivos de monos. Estos estudios revelan edema, sangrado leve y en algunos casos laceración de las fibras del ligamento periodontal. La pulpa dental puede estar ligeramente afectada, pero el mayor daño se da a nivel del ligamento periodontal apical. (15) El paquete vasculonervioso puede o no estar intacto. Luego de una hora del trauma, se observa hemorragia leve, estiramiento y compresión de las fibras del ligamento periodontal, también hay destrucción celular y edema. A las 24, se observa a nivel del ligamento periodontal, zonas libres de células, rodeadas por un tejido inflamatorio. A nivel del hueso alveolar, se inicia la actividad osteoclástica. Luego de una semana la reabsorción alcanza la superficie radicular y a los 10 días se detiene, dejando zonas de reabsorción cicatrizadas (6).


Figura 3
Imagen ilustrando como se puede observer daño a nivel del paquete vasculonervioso y del ligamento periodontal

tomada de F.M ANDREASEN, J.O ANDREASEN. Textbook and color atlas of traumatic injuries to the teeth. 3rd Edition Mosby St. Louis Missouri, 1994, p324. (6)

Tratamiento

  • En los casos en donde se observa corte de los labios o laceración del periodonto, se debe lavar la herida con suero fisiológico y hacer leve presión con gasa estéril sobre los tejidos hasta que cese el sangrado. Se recomienda tomar radiografía del labio para detectar la presencia de cuerpos extraños y retirarlos inmediatamente (11).
  • Determinar el estado pulpar por medio de pruebas de sensibilidad, para comparar los resultados obtenidos en los seguimientos postoperatorios (13).
  • Realizar alivio oclusal, por medio de un desgaste selectivo del diente antagonista (6).
  • Medicar con AINES, solamente si el paciente así lo desea (6).
  • No hay necesidad de ferulizar. Cuando existen varios dientes lesionados se puede colocar férula semirígida durante 7-14 días (6).
  • Indicarle al paciente que no debe usar el diente lesionado por lo menos durante 7 a 14 días (lapso necesario para la desinflamación del ligamento periodontal), debe mantener una excelente higiene oral y acudir a controles periódicos (6).
  • Realizar controles hasta luego de 1 año del trauma (mínimo) (6).

Pronóstico

En general los dientes que presentan este tipo de lesión tienen muy buen pronóstico, la incidencia de presentar necrosis pulpar en dientes permanentes es de un 3%, además son más propensos los dientes con formación radicular completa (16).

Subluxación

Características y Diagnóstico
La subluxación es similar a la concusión. Se da por una injuria más severa, hay estiramiento y ruptura de algunas fibras del ligamento periodonal y vasos sanguíneos. Debido a lo anterior, el principal criterio clínico para el diagnostico diferencial con la concusión, es la hemorragia a nivel del surco gingival. Se puede observar movimiento dental leve pero sin desplazamiento demostrable clínica ni radiograficamente. (3) (11) El paciente presenta dolor a la percusión y a las fuerzas oclusales. Radiograficamente puede observarse un ligero ensanchamiento del espacio del ligamento periodontal (realizar siempre la misma técnica radiográfica para poder comparar con las radiografías de control) (12).
Figura 4
Imagen mostrando como clínicamente se observa hemorragia a nivel del surco gingival en la subluxación,

Tomada de ANDREASEN, JO. Lesiones traumáticas de los dientes. Editorial Labor. Cuarta edición. 1995. Pág 159-206. (14)

Histopatología

Al igual que en las lesiones por concusión, en los casos de subluxación, la respuesta histológica del ligamento periodontal ha sido evaluada en molares de ratas y en incisivos de monos. Estos estudios revelan edema, sangrado leve y en algunos casos laceración de las fibras del ligamento periodontal y del paquete vasculonervioso (6). La pulpa dental puede estar ligeramente afectada, pero el mayor daño se da a nivel del ligamento periodontal apical (15). A las 24 horas, a nivel del ligamento periodontal se observan zonas libres de células, rodeadas por tejido inflamatorio, en el hueso alveolar hay actividad osteoclástica, aunque a los 10 días aproximadamente, esta actividad se detiene (6).

Tratamiento
  • Lavar con suero fisiológico los tejidos blandos lesionados y realizar presión leve con gasa estéril para detener hemorragia. Posteriormente tomar radiografía del labio para detectar la presencia de cuerpos extraños y retirarlos inmediatamente (11).
  • Determinar el estado pulpar por medio de pruebas de sensibilidad (12). 
  • Realizar ajuste oclusal para evitar contactos prematuros que retarden el proceso de cicatrización (6).
  • Colocar férula flexible durante 7-14 días, cuando hay evidencia de movilidad dental (6).
  • Medicar con AINES para el control del dolor e inflamación (6).
  • El paciente debe evitar el trauma oclusal y mantener una higiene oral óptima para facilitar la reparación de los tejidos (6).
  • Realizar controles clínicos y radiográficos mínimo hasta un año después del trauma (6).


Pronóstico

Las pruebas de sensibilidad positivas, inmediatamente y tres meses después del trauma, tienen una elevada correlación de conservar la vitalidad del diente. La incidencia de necrosis en dientes permanentes, luego de este tipo de trauma es de un 6% (17).

Luxación extrusiva


Características y Diagnóstico

Se caracteriza por un desplazamiento parcial del diente fuera del alveolo a lo largo del eje longitudinal hacia coronal. Dependiendo del grado de desplazamiento coronal, hay laceración completa de las fibras del ligamento periodontal y estiramiento o disrupción del paquete vasculonervioso de la pulpa (18).
Figura 5
Imagen mostrando el desplazamiento parcial del diente fuera del alveolar a lo largo del eje longitudinal hacia coronal,

Tomada de ANDREASEN, JO. Lesiones traumáticas de los dientes. Editorial Labor. Cuarta edición. 1995. Pág 159-206. (14)
Clínicamente los dientes presentan gran movilidad, debido a que se encuentran sujetos solamente por los tejidos gingivales y se observan extruídos con contacto oclusal prematuro. Por medio de la radiografía se puede determinar la presencia de fracturas radiculares y el desarrollo radicular. Los dientes con luxación lateral parecen estar elongados, se observa un ensanchamiento del espacio del ligamento periodontal, principalmente en la porción apical (18).
Figura 6
Imagen mostrando como el diente con luxación extrusiva presenta gran movilidad,.

tomada de ANDREASEN, JO. Lesiones traumáticas de los dientes. Editorial Labor. Cuarta edición. 1995. Pág 159-206. (14)

Figura 7
Imagen mostrando como radiograficamente, se observa un ensanchamiento del espacio del ligamento periodontal en los dientes con luxación extrusiva.

tomada de ANDREASEN, JO. Lesiones traumáticas de los dientes. Editorial Labor. Cuarta edición. 1995. Pág 159-206. (14)
Histopatología
La respuesta histológica del ligamento periodontal, en las luxaciónes extrusivas, ha sido estudiada en monos, en donde se ha observado que los cambios inmediatos se caracterizan por la laceración completa de las fibras del ligamento periodontal y el paquete vasculonervioso. Luego de tres días, en los sitios de ruptura del ligamento periodontal, se forma un tejido compuesto principalmente de células endoteliales y fibroblastos, también hay evidencia de superficies libres de células. A las 2 semanas, hay formación de fibras colágenas y finalmente a las 3 semanas se observa cicatrización completa del ligamento periodontal (6).
Figura 8
Imagen mostrando como se hay la laceración completa de las fibras del ligamento periodontal y el paquete vasculonervioso.

tomada de F.M ANDREASEN, J.O ANDREASEN. Textbook and color atlas of traumatic injuries to the teeth. 3rd Edition Mosby St. Louis Missouri, 1994, p326. (6)

Tratamiento
  • Lavar con suero fisiológico los tejidos blandos lesionados y realizar presión leve con gasa estéril para detener hemorragia. Posteriormente tomar radiografía del labio para detectar la presencia de cuerpos extraños y retirarlos inmediatamente (11).
  • Determinar el estado pulpar por medio de pruebas de sensibilidad (12).
  • Cuando el desplazamiento es leve (1-2mm), es mejor no reubicar el diente, esto para reducir el riesgo de secuelas postoperatorias. Se realiza la restauración el diente para obtener una adecuada oclusión y estética. (11) Si hay movilidad se coloca férula semirígida durante 7-14 días (10).
  • En los casos donde el desplazamiento es mayor a 3mm, el diente debe ser reubicado a la posición inicial, luego se debe colocar férula semirígida durante 7-14 días, siguiendo las indicaciones descritas previamente (6).
  • Cuando hay fractura del hueso alveolar la férula se debe mantener durante 2-3 meses (tanto en desplazamientos leves como en mayores a 3mm) (6).
  • Realizar ajuste oclusal para evitar contactos prematuros que retarde el proceso de cicatrización (6).
  • Medicar con AINES para el control del dolor e inflamación (6).
  • El paciente debe tener una dieta blanda o evita ocluir con los dientes lesionados, además es muy importante mantener una excelente higiene oral (es recomendable el uso de un enjuague bucal como la clorexidina) (6).
  • Indicarle al paciente la importancia de los controles periódicos para determinar el estado pulpar y detectar otras posibles secuelas en su fase inicial (6).
  • Realizar controles durante un año como mínimo (6).

En los casos en donde hayan pasado más de 4 horas, la reubicación se dificulta o hasta se vuelve imposible, por la formación de un coágulo en el espacio periodontal. Algunos autores sugieren reposicionar con reimplante intencional o con fuerzas ortondónticas (11).

Pronóstico

El pronóstico depende en gran parte del tiempo entre el trauma y la reposición del diente. Si el diente es tratado antes de los 90 minutos posteriores al trauma, habrá menos reabsorción de la raíz y daño sobre los tejidos periodontales. La incidencia de necrosis pulpar en dientes permanentes es del 26%. (17) (19)

Luxación lateral


Características y Diagnóstico
En estos casos se observa movilidad de diferentes grados dependiendo de la severidad del caso, hay desplazamiento excéntrico del diente usualmente acompañada de fractura del hueso alveolar, corte del paquete vasculonervioso y zonas de ruptura y compresión del periodonto (20).

Clínicamente, son esenciales la inspección y la palpación, ya que en los casos más severos es posible localizar el ápice radicular hacia la superficie vestibular (inmóvil) y la fractura de la tabla ósea. Se puede observar una isquemia local producto de la ruptura del paquete vasculonervioso y compresión de los tejidos (20).

En la radiografía, según las dimensiones del desplazamiento del diente y del ángulo de incidencia del rayo central, será posible observar el aumento del espacio del ligamento periodontal, principalmente en la porción apical (18). Esta característica no siempre es visible, en estos casos la radiografía oclusal ayuda en el diagnóstico. (11)

El paciente posiblemente no responda a las pruebas de sensibilidad, aunque esto no significa que el tejido pulpar se encuentre necrótico, es importante realizar pruebas controles antes de llegar a un diagnóstico definitivo (20).

Figura 9
Figura 10
Imágenes mostrando luxación lateral y reubicación del 21 y 22, tomadas de www.virtual.unal.edu.co/ cursos/odontologia/20... . (21)

Histopatología

La respuesta histológica del ligamento periodontal, en las luxaciónes laterales, ha sido analizada tanto en monos como en perros. Se observa una injuria compleja que involucra la ruptura o compresión de las fibras del ligamento periodontal, hay compromiso del suplemento vascular hacia el tejido pulpar y fractura del proceso alveolar (6).
Figura 11
Imagen mostrando ruptura o compresión de las fibras del ligamento periodontal y fractura del proceso alveolar.

tomada de F.M ANDREASEN, J.O ANDREASEN. Textbook and color atlas of traumatic injuries to the teeth. 3rd Edition Mosby St. Louis Missouri, 1994, p327. (6)
Tratamiento
El objetivo primordial es lograr la reparación del periodonto y en lo posible no generar más daño sobre la superficie radicular. La reposición del diente es difícil por la posición en que queda luego del impacto horizontal, en algunos casos se debe realizar un colgajo quirúrgico para lograr la reubicación tanto del diente como de los fragmentos óseos (22).
  • Primero se coloca anestesia y reubicar el diente (siguiendo las indicaciones mencionadas anteriormente). Cuando hay compromiso de varios dientes, la reubicación se de todos los dientes al mismo tiempo. (11)
  • En los casos en que hay poca o ninguna movilidad, por la retención del ápice radicular en la lámina ósea vestibular, se deben realizar dos movimientos simultáneos: empujar el diente hacia vestibular y hacer un movimiento de presión sobre el ápice dental hacia incisal, con esto se logrará reposicionar el ápice dentro del alvéolo y permitirá el retorno del diente en su posición.(6) La encía lacerada, debe readaptarse y suturarse, irrigando abundantemente con suero fisiológico para limpiar la zona (11).
Figura 12
Imagen mostrando como realizar los movimientos simultáneos: empujar el diente hacia vestibular y hacer un movimiento de presión sobre el ápice dental hacia incisal, para reposicionar el ápice dentro del alvéolo.

tomada de ILSON JOSÉ SOARES, FERNANDO GOLDERG, Endodoncia técnica y fundamentos. 2002 Editorial médica panamericana S.A, Buenos Aires Argentina p 262. (10)

  • Analizar la oclusión y alineación dental para evitar contactos prematuros (6).
  • Colocar férula semirígida durante 7-14 días cuando no hay fractura ósea y en presencia de fractura ósea la férula se deja por 2-3 meses, en este periodo de tiempo el paciente debe acudir a citas de control (6).
  • Tomar radiografía final para compararla con futuras radiografías de control (12).
  • Es de vital importancia, como en todos los casos de trauma, orientar al paciente sobre la necesidad de mantener la higiene bucal, para ayudar en el proceso de reparación de los tejidos periodontales. Recomendar enjuagues con clorhexidina y una dieta líquida o blanda durante los primeros 7 días (11).
  • Reducir el dolor por medio de AINES. Algunos autores recomiendan antibióticoterapia con penicilina semisintética, para evitar infección de los tejidos blandos lacerados (6).
  • Realizar controles hasta un año posterior al trauma (6).

Pronóstico


Al igual que en las luxaciones extrusivas, el pronostico del diente depende mucho del tiempo entre el trauma y la reposición del diente, si esto se logra en la primera hora y media posterior al trauma, habrá menos reabsorción radicular y daño del soporte periodontal. La incidencia de necrosis pulpar en dientes permanentes es del 58% (17). La complicación más común en estos casos es la necrosis, seguida de la reabsorción radicular externa (22). También se ha observado obliteración del conducto radicular en un 40% (20).


Luxación intrusiva


Características y Diagnóstico


Es un traumatismo de los tejidos de soporte del diente, causado por un golpe axial (en el sentido del eje mayor del diente). Clínicamente los dientes afectados se encuentran en infraoclusión. La corona puede estar sumergida en el alvéolo en forma parcial o total, en este último caso la lesión se puede confundir con avulsión. El diente no presenta movilidad, parecen estar anquilosados ya que se encuentran firmemente dentro del alveolo o hay sensibilidad a la percusión, y se percibe un sonido metálico (22) (23).
Figura 13
Imágen mostrando luxación intrusiva del 11, tomada de www.virtual.unal.edu.co/ cursos/odontologia/20... (24)
Figura 14
Imagen mostrando intrusión del 11, tomada de ANDREASEN, JO. Lesiones traumáticas de los dientes. Editorial Labor. Cuarta edición. 1995. Pág 103. (14)

El examen radiográfico es esencial para determinar el grado de intrusión del diente, la presencia o no del espacio para el ligamento periodontal, el desarrollo radicular y la presencia de fracturas tanto óseas como radiculares. Al igual que en todas las lesiones mencionadas anteriormente, la calidad de la radiografía así como la estandarización y el registro de la técnica radiográfica usada son fundamentales, para obtener imágenes que posibiliten la comparación postoperatoria (12) (25) (26).
Figura 15
Imagen radiográfica mostrando intrusión del 11, tomada de ANDREASEN, JO. Lesiones traumáticas de los dientes. Editorial Labor. Cuarta edición. 1995. Pág 159-206. (14)

Histopatología
Por el desplazamiento del diente dentro del alvéolo en dirección apical, en monos se ha observado una extensa injuria sobre el ligamento perdiodontal, el hueso alveolar y el paquete vasculonervioso (ruptura completa), además alteraciones severas en las capas de precemento y cemento, dejando denuda la raíz, por lo que se dan complicaciones como reabsorción radicular, anquilosis y necrosis pulpar (6).
Figura 16
Imagen mostrando desplazamiento del diente dentro del alvéolo en dirección apical, tomada de F.M ANDREASEN, J.O ANDREASEN. Textbook and color atlas of traumatic injuries to the teeth. 3rd Edition Mosby St. Louis Missouri, 1994, p328. (6)

Tratamiento
Lo que se busca principalmente es reducir al máximo las posibles complicaciones postquirúrgicas. Cada caso se debe considerar de forma individual, tomando en cuenta la severidad de la intrusión, el estadío de la formación radicular y  la edad del paciente, entre mayor es el paciente, menor posibilidad hay de reerupción dental (27).


Dientes con formación radicular incompleta
  • En los casos de dientes inmaduros, con mínima intrusión, no se realiza ningún tratamiento invasivo, se mide la distancia desde el borde incisal hasta un punto de referencia establecido con anterioridad y se deja en observación. El paciente debe acudir a citas periódicas cada 7 días para determinar si hay movimiento dental, si en cuatro semanas no hay movimiento, se debe traccionar el diente con fuerzas ortodónticas. Cuando la intrusión es severa (8-10mm o más), se recomienda reubicar el diente de forma inmediata, de igual forma cuando hay fractura alveolar (28) (11).
  • Cuando hay fractura alveolar, se debe colocar férula semirígida durante 2-3 meses, si no existe lesión a nivel de tejidos duros, la férula se deja durante 7-14 días (6).
  • Es importante la prescripción de AINES para el manejo del dolor e inflamación, además un antiséptico bucal para controlar la placa bacteriana (6).
  • El paciente debe tener una dieta blanda o evita ocluir con los dientes lesionados, y una excelente higiene oral. Algunos autores recomiendan antibióticoterapia durante un mínimo de 7 días (11).
  • Si se logra obtener aislamiento completo del campo operatorio, se debe realizar pulpotomía a los 7 días. Cuando no es posible aislar adecuadamente, se debe esperar hasta tener suficiente estructura dental y cicatrización de los tejidos blandos para le retención de la grapa. Una vez que se haya formado un selle apical, se realiza tratamiento endodóntico (6).
  • Realizar controles durante los 5 años posteriores al trama (para detectar cualquier tipo de complicación como la reabsorción radicular) (6).
 
Figura 17
Figura 18
Imágenes muestran como treinta días después del trauma, no se observan signos de desplazamiento, debido a esto se colocó un aparto ortodóntico para traccionar y reubicar el diente. Tomadas de ILSON JOSÉ SOARES, FERNANDO GOLDERG, Endodoncia técnica y fundamentos. 2002 Editorial médica panamericana S.A, Buenos Aires Argentina p 249. (10)

Dientes con formación radicular completa
  • En estos casos se debe considerar la edad del paciente y el grado de intrusión, debido a que la reerupción en estos casos es poco común.
  • En algunos casos el diente puede ser traccionado ortodónticamente, cuando se logre aislar adecuadamente el campo operatorio, se realiza tratamiento endodóntico (6).
  • Otros casos ameritan la reubicación quirúrgica. Se coloca anestesia, se sujeta el diente con los dedos o con forceps (desde la porción coronal sin tocar el cemento radicular) y se mueve lentamente hasta colocarlo en su posición original (27).
  • Cuando no hay fractura ósea se coloca férula semirígida por un periodo de 7-14 días, cuando hay fractura alveolar se deja durante 2-3 meses (6).
  • Medicar el paciente con AINES para el manejo del dolor e inflamación, además el paciente debe tener una dieta blanda o evita ocluir con los dientes lesionados, y una excelente higiene oral (utilizar un antiséptico bucal para controlar la placa bacteriana). Algunos autores recomiendan antibióticoterapia durante un mínimo de 7 días (11).
  • En el momento que se logre aislar adecuadamente el campo operatorio, se realiza tratamiento endodóntico (6).
  • Realizar controles durante los 5 años posteriores al trama (para detectar cualquier tipo de complicación como la reabsorción radicular) (6).

Figura 19
Figura 20
Imágenes muestran un caso clínico de un paciente con luxación intrusiva del 11, 21 y 22 (con formación radicular completa), manejado con extrusión ortodóntica. Tomadas de CALASANS-MAIA JA, CALASANS-MAIA MD, MATTA ENR, RUELLAS ACO. Orthodontic movement in traumatically intruded teeth: a case report, Dent Traumatology 2003; 19:292-295. (29)

Existen múltiples discrepancias entre las recomendaciones brindadas por diferentes autores para el manejo de las luxaciones intrusivas. Además, la terminología utilizada para describir los tratamientos no son lo suficientemente precisos ni consistentes. El término de erupción espontánea da una falsa y optimista impresión, debido a que movimiento dental luego de una lesión es totalmente impredecible y no será fisiológicamente normal como es la erupción que se conoce comúnmente. Otro término impreciso es el reposicionamiento ortodóntico, las fuerzas traccionales utilizadas para mover un diente intruído exceden las fuerzas utilizadas en tratamientos ortodónticos convencionales, además que dientes severamente intruídos no tienen un ligamento periodontal funcional, el cual es un prerrequisito para el movimiento ortodónitco. Lo anterior sugiere que es erróneo pensar que los dientes que han sufrido intrusión y se logran reposicionar por métodos ortodónticos, serán igual de predicables que un diente normal (29).

Pronóstico

La incidencia de necrosis pulpar en dientes con ápices abiertos es del 63-68% y del 100% en los dientes con ápices cerrados (6) (17).


Complicaciones de las lesiones por Luxación

Necrosis
Posterior a una lesión traumática, el tejido pulpar sufre cambios como son: edema pulpar y desorganización de la capa odontoblástica junto con desplazamiento de las células pulpares. Varias horas después, es puede evidenciar una hemorragia perivascular, como resultado de un aporte sanguíneo parcialmente comprometido, aunque en la mayor parte de los casos se detiene por completo la circulación pulpar, lo que conlleva a isquemia, destrucción de los vasos sanguíneos, liberación de eritrocitos y una eventual conversión de hemoglobina a tejido granular rojo el cual penetra el tejido pulpar, generando un color rojo intenso (6) (17).

A los seis o más días se puede encontrar evidencia histológica de necrosis pulpar, incluyendo desplazamiento nuclear, desaparición de odontoblastos y elementos del estroma. En los dientes con formación radicular incompleta, se pueden dar dos situaciones: que se conserve la vitalidad pulpar por la capacidad de revascularización y reinervación de los tejidos, o que se dé necrosis solamente en la pulpa coronal y la parte apical conserve su vitalidad por algún tiempo, permitiendo el cierre fisiológico del ápice radicular con tejido calcificado (6) (17).

Dependiendo de muchos factores clínicos (estadío de la formación radicular y el tipo de luxación), pueden ocurrir cambios regresivos como la hialinización y deposición de calcificaciones amorfas y difusas; o en el mejor de los casos, el tejido pulpar regenera sin que se produzca ningún tipo de daño irreversible (30).

En los dientes con formación radicular completa, se observa una línea delimitando la detención de la formación de dentina tubular y el inicio de la dentina atubular, posterior al trauma. Este tejido mineralizado puede continuar formándose hasta obliterar el espacio pulpar, principalmente en la porción coronal. Aunque este tejido mineralizado se parece mucho al hueso y cemento, no presenta una organización celular (30).

Es importante mencionar que aunque todos los signos y síntomas clínicos indiquen necrosis del tejido, podríamos estar frente a una situación denominada TAB (rompimiento apical transitorio), el cual es un proceso reversible, donde se conserva la vitalidad pulpar y el cambio en la coloración de la corona se detiene y desaparece. Es un fenómeno temporal asociado a procesos de reparación de la pulpa y/o periodonto traumatizados en dientes maduros. Radiograficamente se observa una radiolucidez apical, que posteriormente desaparece. (31)

Su etiología se relaciona con el tipo de injuria y el estado de desarrollo radicular. Se da principalmente luego de generar una lesión moderada en el tejido pulpar, como por ejemplo en los casos de subluxacion, extrusión y luxacion lateral, o una injuria moderada combinada del ligamento periodontal y de la pulpa en dientes maduros. Es poco frecuente cuando la lesión es leve, y no se presenta en los casos de lesiones más severas (32).

Debido a las deficiencias en las pruebas de sensibilidad para lograr un diagnóstico acertado, se ha introducido el Laser Doppler (LDF) como un instrumento para obtener un diagnóstico definitivo en dientes que no respondan las pruebas convencionales. El LDF utiliza un haz láser de longitud de onda conocida que se dirige a través de la corona del diente hacia los vasos sanguíneos de la pulpa, el movimiento de los eritrocitos hace que la fuente de haz láser varíe de acuerdo con el efecto Doppler, y parte de la luz se disemina hacia fuera del diente y se detecta por una fotocélula colocada en la superficie del diente. La salida de la luz es proporcional al número y la velocidad de las células sanguíneas. Por medio de éste método diagnóstico se puede predecir cuando el tejido pulpar está en un proceso ya sea reparativo o degenerativo (33).


Reabsorción radicular

Como consecuencia de la presión que se genera sobre los tejidos periodontales y pulpares, durante el desplazamiento del diente, se pueden dar diferentes tipos de reabsorciones radiculares. Se reportan desde un 11-61% de frecuencia de reabsorción en las raíces después de una luxación en dientes permanentes. Los tipos de de reabsorciones que se puede generar son (34):

  1. Reabsorción superficial externa, la cual es autodelimitada, no se observa radiográficamente y si no perpetúa algún estímulo inflamatorio, se da un proceso de cicatrización periodontal y reparación de la superficie radicular (34).

  2. Reabsorción por reemplazo. En este caso, la raíz queda en íntimo contacto con el hueso, sin la presencia de cemento ni ligamento periodontal (35).

  3. Reabsorción inflamatoria externa. Ésta entidad es mantiene por una inflamación en el ligamento periodontal ocasionada por bacterias que persisten en la superficie radicular o dentro de los túbulos dentinales. Se observa con mayor incidencia luego de una luxación intrusiva, lo que refleja una posible correlación entre el grado de lesión de las estructuras peridontales y la reabsorción radicular (36) (37).

Obliteración del conducto


Se considera como un proceso fisiológico normal de aposición de dentina en las paredes del conducto, que ocurre con la edad y como una respuesta de defensa ante injurias. En general la obliteración del espacio pulpar se da en dirección coronoapical, puede ser parcial o total. En la obliteración parcial, parte coronal de la cámara pulpar no se distingue, mientras que la porción radicular del conducto es estrecha pero visible. En la obliteración total, el conducto no se logra ver ni percibir (38).
Figura 21
Imagen de la Dra. Gloriana Pacheco

Radiografía del 25 con obliteración total de los conductos.

En los casos de trauma dentoalveolar se da como una complicación por las lesiones neurovasculares apicales. Los cambios se pueden detectar, más o menos 1 año después del trauma y puede o no ser acelerado. Clínicamente se observa coloración amarilla y pérdida de la traslucides de la corona, además los diente presentan respuestas disminuidas a las pruebas de sensibilidad. Radiograficamente, hay una disminución de la cámara pulpar y estrechamiento gradual del conducto radicular (39).

Existen varias teorías que explican este fenómeno, una propone la existencia de una alteración del control simpático y parasimpático del flujo sanguíneo a los odontoblastos, ocasionando así una producción descontrolada de dentina secundaria. Otra teoría explica como la hemorragia y la formación postraumática de un coágulo sanguíneo en la pulpa actúa como foco para su posterior calcificación, siempre y cuando la pulpa conserve su vitalidad (39).

La obliteración del conducto radicular depende del tipo de injuria que se haya presentado y del estado de desarrollo radicular. En las lesiones por concusión, se presenta en el 3% de los casos de dientes con ápices abiertos y en el 7% de los dientes con ápices cerrados. La incidencia en los casos de subluxación aumenta levemente, a un 11% de los dientes con ápices abiertos y un 8% de dientes con formación radicular completa. En lesiones más severas como la luxación intrusiva, extrusiva y luxación lateral, la obliteración del conducto es mas prevalente cuando hay formación radicular completa. (39)

Una complicación posterior a la obliteración del conducto es el desarrollo de necrosis pulpar y cambios periapicales, especialmente en dientes con formación radicular completa y enfermedad periodontal severa en el momento del trauma. Los dientes con formación radicular incompleta muestran menor riesgo de necrosis, ya que sobre viven cierto grado de desplazamiento apical como resultado del trauma y por los procesos de revascularización y anastomosis, no se da una interrupción del flujo sanguíneo hacia el tejido pulpar. (40)

Se requiere de tratamiento endodóntico en el momento en que un diente muestre los síntomas (en algunos casos es asintomático) y signos de necrosis pulpar como son: cambios en la coloración de la corona, detención de la apicoformación, infección del conducto radicular y los tejidos periapicales, formación de un tracto fistuloso, reabsorción inflamatoria externa, respuestas negativas a las pruebas de sensibilidad, el paciente puede referir síntomas de dolor espontáneo o a la percusión. (39) (2)

Conclusiones
  • Las lesiones traumáticas por luxación, se agrupan dependiendo de los tejidos que afectan, su etiología y el pronóstico. Cada una presenta características clínicas, radiográficas e histológicas diferentes, debido a esto es sumamente importante el adecuado diagnóstico y tratamiento para mejora el pronóstico a largo plazo de los tejidos afectados.
  • Las pruebas de sensibilidad realizadas después de un trauma no son concluyentes. La intervención endodóntica jamás debe decidirse solo por la respuesta a estas pruebas, por esto son importantes los controles postoperatorios.
  • Durante el examen clínico, siempre se deben realizar pruebas de sensibilidad en los dientes vecinos, ya que en la mayoría de los casos varios dientes sufren el efecto de un traumatismo.
  • En todos los casos de lesiones traumáticas por luxación es fundamental, para el éxito del tratamiento, formular recomendaciones detalladas y claras sobre los cuidados que el paciente debe tener como son: excelente higiene oral, dieta blanda por lo menos durante los primeros 7 días, evitar masticar con los dientes afectados y acudir a las citas de control.

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FRACTURAS RADICULARES HORIZONTAL

Introducción


Las fracturas radiculares pueden definirse como aquellas que involucran dentina, cemento, pulpa y ligamento periodontal y rara vez  tejido óseo, se presentan con poca frecuencia y su patrón de reparación es complejo debido al deterioro concomitante de las estructuras mencionadas. Se pueden extender desde la porción interna radicular hasta el periodonto, pueden ser causadas por  factores; como: procesos restaurativos (al cementar núcleos y postes), traumas por impacto, procedimientos de obturación en endodoncia, trauma oclusal y bruxismo. (1,2,3)

Para diagnosticarlas se debe tener en cuenta el nivel de la fractura, si son completas o parciales y si involucran hueso, para posteriormente determinar el pronóstico y el tratamiento. (4)

Las fracturas radiculares se pueden clasificar en verticales y horizontales. La incidencia es relativamente baja y afecta principalmente a los dientes permanentes en un rango en el trauma dental  del 0.5 al 7%. La dentición primaria se ve afectada del 2 al 4%. (5,6)

El propósito de la siguiente revisión es conocer como se presentan las fracturas radiculares horizontales, su ubicación, manejo clínico, tratamiento, pronostico y complicaciones además de  los diferentes procesos y factores que promueven la reparación de las mismas.

Fracturas Radiculares Horizontales

El mecanismo de las fracturas horizontales es usualmente un impacto frontal que genere una compresión en las zonas labial y lingual, creando una zona de estrés que dictamina el plano de la fractura.  A nivel histológico puede presentarse una ruptura o compresión de las fibras del ligamento periodontal usualmente limitado al fragmento coronal y un estiramiento ó laceración de la pulpa a nivel de la fractura. (7)

Estas fracturas usualmente se dan en dientes anteriores superiores en un grupo de pacientes entre 11 y 20 años. En niños cuando los incisivos centrales se encuentran en diferentes etapas de erupción no son comunes estas fracturas debido a la elasticidad del hueso alveolar que hace que el diente sea más susceptible a luxaciones que a fracturas.  En dientes primarios este tipo de fracturas también son inusuales antes de la formación radicular y son mas frecuentes cuando ha iniciado la reabsorción radicular fisiológica debido al debilitamiento radicular.  (7)

Las fracturas radiculares generalmente están acompañadas de otros tipos de trauma dental como fractura del proceso alveolar, especialmente en dientes anteriores inferiores. (7)

La etiología de las fracturas radiculares se puede clasificar en dos grupos: 1. Dientes tratados endodónticamente (fractura vertical) y 2. Dientes no tratados endodónticamente (fractura horizontal); el primer grupo son más comunes y se deben a diferentes causas como excesiva fuerza e condensación al obturar o al cementar un poste colado; el segundo grupo ocurren en casos de trauma severo como accidentes automovilisticos, accidentes en deportes extremos, peleas callejeras, ect. (8)

El examen clínico los dientes con fractura horizontal usualmente presentan una ligera extrusión, frecuentemente con desplazamiento en dirección lingual, cierta movilidad determinada por el sitio de fractura. (7)   Pruebas eléctricas con el vitalometro están indicadas, cuando la respuesta es negativa o no responde a esta prueba, puede existir un daño severo de la pulpa en el sitio de fractura o bien en la constricción apical. La inspección y palpación proveen información del grado de malposición dental. (4)

El diagnostico radiográfico de las fracturas horizontales se facilita debido a que la línea de fractura usualmente es oblicua y en un ángulo optimo para la visualización radiográfica. Es importante mencionar que la fractura va a ser visible únicamente si el haz de rayo X es dirigido entre un rango máximo de 15 a 20º del plano de la misma, es por eso que es necesario tomar varias radiografías periapicales variando el ángulo del rayo X.  (imagen 1) Ocasionalmente es difícil detectar radiográficamente una fractura horizontal inmediatamente después del trauma, mientras que radiografías posteriores pueden revelar la fractura, esto se debe a la hemorragia o tejido de granulación entre los fragmentos. (4,7)


Figura 1_a
Figura 1_b
Figura 1_c
Tomado de F. M. Andreasen J.O. Andreasen   TEXTOOK AND COLOR ATLAS OF TRAUMATIC INJURIES TO THE TEETH,  3 edicion Mosby, St. Louis Missouri 1994

Imagen 1: grafica que muestra las diferentes angulaciones del haz del rayo X para su adecuado diagnostico.

Las fracturas horizontales se dan con mayor frecuencia en el tercio apical y medio, en raras ocasiones en el tercio cervical radicular, también pueden presentarse como una fractura única  transversa u oblicua o múltiples fracturas, su dirección varia considerablemente, una típica fractura en tercio apical o medio sigue un curso vestibulo-palatino o lingual en dirección incisal mientras que una fractura en tercio cervical tiende a ser más horizontal, estas características las dictaminan la dirección y la técnica radiográfica. Las fracturas radiculares pueden ser incompletas es decir un rompimiento unilateral de la continuidad de una pared radicular, estas cicatrizan con tejido calcificado, sin ningún tratamiento. Algunos autores denominan las fracturas radiculares del tercio apical y medio como fracturas profundas y las fracturas del tercio cervical cerca de la cresta alveolar como fracturas en sombra. Imagen 2  (4,7)

Figura 2
Tomado de Mitsuhiro T. TREATMENT PLANING FOR TRAUMATIZED TEETH, Quintessence Publishin Co Inc. 2000 Japan

Imagen 2: grafica que muestra los diferentes niveles de fractura radicular horizontal



Formas de reparación de las fracturas horizontales

Los eventos de reparación de las fracturas horizontales son iniciados por el tejido pulpar y el ligamento periodontal, estos forman dos tipos de reparación, cada proceso aparentemente se da de forma independiente y algunas veces de forma competitiva. Por el lado pulpar de la fractura la reparación ocurre dependiendo del estado pulpar en el sitio de separación de los fragmentos. Una pulpa intacta en este sitio va a reaccionar de forma análoga a una exposición pulpar coronal en condiciones óptimas (en ausencia de infección) donde se reclutan las células progenitoras del odontoblasto para crear un puente de tejido duro o calcificado que une los fragmentos coronal y apical después de 2 a 3 meses. Esta unión se da con la formación inicial de un callo que estabiliza la fractura, seguida de una deposición de cemento derivado del crecimiento de tejido del ligamento periodontal. Cuando hay una reparación ideal, no es posible observar radiográficamente los fragmentos separados por lo menos 3 meses después de la fractura, aunque toma varios meses en reparar completamente. Cuando el estado pulpar esta afectado y la pulpa tiene daños severos, da lugar a un proceso de revascularización en el fragmento coronal, en ausencia de bacterias este procesos tendrá como resultado la obliteración del conducto de este; al mismo tiempo que se da el proceso de revascularización, células derivadas del ligamento periodontal dominan en la reparación resultando una unión de los fragmentos con interposición de tejido conectivo. Finalmente si las bacterias tienen acceso al sitio de factura, el tejido pulpar del fragmento coronal sufrirá necrosis con acumulación de células inflamatorias y tejido de granulación  entre los fragmentos. (7)

Durante los estados iniciales del proceso de reparación, el tejido pulpar traumatizado produce una respuesta inflamatoria y por lo tanto estimula la liberación de factores de activación osteoclastica, debido a ello, el proceso e reabsorción radicular se lleva a cabo ya sea en la periferia del sitio de la fractura ó en el borde del conducto radicular en el 60% de los casos, la reabsorción puede ser evidente un año después de la fractura. Estos procesos son autolimitantes y se detienen en 1 o 2 años posteriores a la reparación. (7)

Reparación con tejido calcificado (imagen 3 y 4)

Este tipo de reparación depende principalmente de un estado pulpar normal y poca separación de los fragmentos, con la presencia de un callo de tejido duro demostrado en cortes histológicos. Existe una controversia de la naturaleza del tejido duro que une los fragmentos, se ha encontrado en el sitio de la fractura dentina, osteodentina y cemento; en la mayoría de los casos se observa dentina, la primera capa de esta es una dentina celular y atubular mientras en las capas posteriores se forma una dentina tubular de aspecto normal; mientras que en la periferia se puede observar la presencia de una reparación incompleta de cemento, razón por la cual la línea de fractura es discernible radiográficamente cuando los fragmentos de la fractura se han consolidado completamente. (4,7)

Después de una reparación con tejido calcificado se observa clínicamente: movilidad normal del diente, respuesta normal a la percusión, las respuestas pulpares a pruebas de sensibilidad ligeramente disminuidas y obliteración parcial del conducto en el fragmento apical es un hallazgo frecuente. (7)

Figura 3
Figura 4
Imagen 3 y 4, grafica que muestra la reparación con tejido calcificado.  F. M. Andreasen J.O. Andreasen TEXTOOK AND COLOR ATLAS OF TRAUMATIC INJURIES TO THE TEETH,  3 edicion Mosby, St. Louis Missouri 1994


Reparación con interposición de tejido conectivo (imagen 5 y 6)


Este tipo de reparación aparentemente esta asociado a un daño moderado en la pulpa, donde la revascularización y reinervación pulpar debe completarse antes que los odontoblastos inicien la reparación. Debido a este proceso las células del ligamento periodontal dominan el proceso de reparación. Histológicamente esta se caracteriza por la presencia de tejido conectivo entre los fragmentos. Las superficies de la fractura están cubiertas de cemento y fibras de tejido conectivo paralelas a la fractura; la dentina secundaria forma un nuevo “foramen apical.” Un ligero ensanchamiento del ligamento periapical entre los fragmentos de la fractura indica una actividad funcional celular entre ellos. Radiográficamente en este tipo de reparación se observa una línea  radiolucente  continua separando las porciones radiculares y obliteración del conducto radicular en ambos segmentos. (4,7)

Clínicamente hay movilidad normal o pueden presentar ligera movilidad, a la percusión responde con dolor leve y  las pruebas de sensibilidad con respuesta normal. (7)
Figura 5
Figura 6
Imagen 5 y 6, grafica de muestra la reparación con interposición de tejido conectivo. F . M. Andreasen J.O. Andreasen TEXTOOK AND COLOR ATLAS OF TRAUMATIC INJURIES TO THE TEETH,  3 edicion Mosby,St. Louis Missouri 1994


Reparación con interposición de tejido óseo (imagen 7 y 8)


Histológicamente se observa la presencia de un puente de tejido óseo entre el fragmento apical y coronal con ligamento periodontal rodeando los segmentos radiculares, algunas veces se ha encontrado la presencia de tejido óseo extendiéndose a la luz del conducto. Este fenómeno de reparación es el resultado de fracturas radiculares antes de completar la formación de los procesos alveolares. El fragmento coronal continua la erupción mientras que el apical permanece estacionario en el hueso. Radiográficamente se observa un puente de tejido óseo separando los dos fragmentos. (4,7)

Clínicamente los dientes están firmes en el alveolo y responden normal a las pruebas de sensibilidad, la obliteración total del conducto radicular es muy frecuente. (4,7)

Figura 7
Figura 8
Imagen 7 y 8, grafica que muestra la reparación de con Interposición de tejido óseo   F. M. Andreasen J.O. Andreasen TEXTOOK AND COLOR ATLAS OF TRAUMATIC INJURIES TO THE TEETH,  3 edicion Mosby, St. Louis Missouri 1994


Ausencia de reparación con interposición de tejido de granulación (Imagen 9 y 10)


Histológicamente hay tejido de granulación e inflamación entre los fragmentos, en esta  condición patológica  el tejido pulpar del fragmento coronal está necrotico mientras que la pulpa del fragmento apical usualmente permanece vital. El tejido necrotico y el tejido pulpar infectado son los responsables de cambios inflamatorios entre la línea de fractura, algunas veces la comunicación entre liquido crevicular gingival y la fractura es la responsable de la inflamación. Este proceso inflamatorio continuara con pérdida ósea importante y reabsorción radicular, si la causa no es removida  es decir: el tejido necrotico. Radiográficamente se observa un ensanchamiento y rarefacción entre los segmentos. (4,7)

Clínicamente, si la porción coronal no esta ferulizada puede haber extrusión de la misma,  hay sensibilidad a la percusión, fístula a nivel de la fractura, inflamación,  pruebas de vitalidad negativas. (4,7)

Figura 9
Figura 10
Imagen 9 y 10, grafica que demuestra la ausencia de reparación y presencia de tejido de granulación. F. M. Andreasen J.O. Andreasen TEXTOOK AND COLOR ATLAS OF TRAUMATIC INJURIES TO THE TEETH,  3 edicion Mosby, St. Louis Missouri 1994

Tratamiento de fracturas radiculares horizontales

El tratamiento básico de una fractura horizontal e dientes permanentes es la reducción de la fractura y ferulización. Si este procedimiento se lleva a cabo inmediatamente después del trauma, la reposición del fragmento coronal por medio de manipulación digital es fácil de conseguir. Si existe una resistencia durante el procedimiento puede ser debido a fractura de la tabla ósea vestibular, entonces es necesario reducir primero la fractura ósea antes de reposicionar los fragmentos. Seguido de  la reducción de la fractura es necesario tomar radiografías para verificar si esta en la posición correcta. (7) La vitalidad pulpar se ve afectada por el estado de desarrollo radicular, localización de la fractura y habilidad del operador en la reducción de los segmentos. (9)

Diferentes tipos de técnicas se han descrito para inmovilización del diente. Hoy en día, la férula ideal debe ser pasiva y flexible para permitir la movilidad fisiológica del diente su duración depende del tipo de trauma pero usualmente, en fracturas radiculares el periodo de  uso es de 2 a 3 meses, aunque periodos cortos como 4 o 5 semanas parecen ser suficiente en algunos casos para favorecer la reparación. Las férulas rígidas están contra indicadas porque pueden conllevar a efectos adversos tales como desplazamiento de los fragmentos durante su posicionamiento, anquilosis y reabsorción por reemplazo. Durante el periodo de ferulización es importante darle seguimiento al diente, hacer observaciones radiográficas y realizar pruebas de sensibilidad para determinar la vitalidad del diente. (4,7,8,10,11,12)

Actualmente se ha demostrado que el tiempo ideal de ferulización dependerá del nivel de la fractura, movilidad del fragmento coronal; se ha reportado casos de fracturas radiculares horizontales en los que no se han ferulizado los segmentos y existe reparación; una reducción incompleta de la fractura solamente retrasa la reparación pero no la detiene, incluso hay reportes de casos en que existe una reparación completa sin haber realizado ningún tipo de tratamiento y se encuentran como hallazgos durante un examen radiográfico. (8,10)

Descripción del tratamiento cuando no hay necrosis pulpar:
1. Examen y diagnostico: determina el punto de fractura y su localización con radiografías, y pruebas de sensibilidad pulpar. Es necesario recordar que las pruebas de sensibilidad pulpar pueden dar negativas inmediatamente después de la fractura pero a medida que pasa un periodo de tiempo y el tejido pulpar se revasculariza el diente puede responder de forma positiva aunque disminuida. (4,9)
2. Administración de anestesia local. (4)
3. Reposición de del fragmento coronal y ferulización, con férula pasiva flexible de 4 a 5semanas hasta 3 meses. (4)
4. Seguimiento clínico y radiográfico en la primera semana, al mes, 3 meses, 1 año, 5 años. (4)  
La proximidad de la fractura al surco gingival y presencia del líquido crevicular puede dictaminar el tratamiento, el pronostico para este tipo de fracturas es muy pobre debido a la movilidad del fragmento coronal, y contaminación por saliva. Una opción de tratamiento puede ser la extracción del fragmento coronal, endodoncia convencional del fragmento apical seguida de extrusión ortodontica. La decisión de extracción depende del largo del fragmento coronal (relación corona–raíz), la separación de los segmentos, acceso para instrumentación y obturación del fragmento apical.  Si la línea de fractura esta localizada a nivel coronal pero por debajo de la cresta ósea, varios estudios han demostrado que puede haber una reparación por lo que el tratamiento es más conservador debido a que no hay presencia de bacterias por no tener comunicación con el surco marginal y el tiempo de ferulización requiere periodos más largos. (7,9,13)

En los casos cuando no es posible un tratamiento conservador el diente debe ser extraído con mucho cuidado pues se puede dañar los tejidos adyacentes y causar una atrofia en el área, especialmente en dirección vestíbulo-lingual, formando un colapso del proceso alveolar que compromete la estética del tratamiento restaurativo. La solución para este problema es la remoción del fragmento apical con una mínima o no remoción de hueso vestibular, esto se logra removiendo coronal y el segmento apical sale por el alveolo, luego se reimplanta el segmento coronal; de no ser posible y la extracción debe realizarse quirúrgicamente entonces el procedimiento es el siguiente. Se levanta un colgajo triangular mucoperiostico, se realiza una pequeña osteotomía y se realiza presión al fragmento para que este salga por el alveolo; bajo ninguna circunstancia se debe eliminar una gran cantidad de tejido óseo. Otra alternativa para evitar el colapso óseo es dejar la porción apical, que regularmente contiene tejido pulpar vital. (7,14)

El tratamiento de las fracturas horizontales radiculares  tiene un buen pronostico, incluso mejor que traumas por luxación sin fractura radicular (9), la explicación a esto es muy sencilla; la reparación y cicatrización depende principalmente del tejido pulpar y la revascularización de este por medio del ligamento periodontal, esta revascularización en lesiones por luxación es limitada a los tejidos periapicales mientras que en las fracturas hay una comunicación más intima que facilita el restablecimiento del riego sanguíneo. Otro punto importante es que la presión que se da por la inflamación pulpar puede librearse a través de la fractura minimizando la presión dentro del conducto radicular. (7)

La necrosis pulpar se presenta en un porcentaje del 20 al 44%, muchos tratamientos han sido considerados para en manejo de fracturas, el punto más importante es considerar la vitalidad del fragmento apical, básicamente el tratamiento será endodoncia convencional del segmento coronal, este tipo de tratamiento tiene un alto porcentaje de éxito. (7,9)

Descripción del tratamiento en caso de necrosis pulpar:
1. Terapia endodóntica del segmento coronal al nivel de fractura, luego de preparar esa porción se realizan terapias de hidróxido de calcio, para estimular la formación de tejido duro, este procedimiento fue propuesto debido a que el conducto a nivel de la fractura es similar o comparable con un foramen apical inmaduro, entonces se asume que la reparación será similar a un procedimiento de apexificación empleado en ápices abiertos; además estudios demuestran un mayor porcentaje de éxito es casos donde se utiliza la terapia de hidróxido de calcio comparado con los casos que se obtura con gutapercha inmediatamente después de la preparación, este proceso aun es incierto; debido a que también hay un alto porcentaje de éxito cuando se obtura inmediatamente esto se logra fabricando un cono de gutapercha con técnicas químicamente reblandecidas para sellar el apice del segmento corona. El segmento apical si es vital, llevara a cabo un proceso de deposición de tejido duro hasta la obliteración del conducto radicular. Una vez se confirma la presencia de un tope apical del segmento coronal, se obtura el conducto con gutapercha de forma convencional. (4,9,14,15,16)
2. En raras ocasiones ambos segmentos están necroticos, esto se puede reconocer si persiste la sintomatología después de la pulpotomia del segmento coronal o por la presencia de una lesión en el ápice. En este caso se debe de realizar terapia endodóntica a los dos segmentos, después de la preparación se coloca hidróxido de calcio y cuando se evidencia reparación, se debe obturar los conductos de forma convencional. Cuando se realiza el tratamiento endodóntico a los dos segmentos y el material de obturación fluye a través de la fractura el porcentaje de fracaso es muy alto, esto puede deberse a que tejido contaminado no puede ser removido y estando en relación directa con el material de obturación puede contaminar el mismo deteniendo así la reparación.  (4,9,14)
3. Si el tratamiento endodóntico fracasa en el segmento apical, la remoción quirúrgica de este esta indicada. (4,14)

 Variables que pueden afectar o no la reparación

Existen ciertas variables que pueden afectar la reparación, entre ellas se encuentran el grado de desarrollo radicular, se ha demostrado que la fusión de los segmentos con tejido duro ocurre regularmente en dientes inmaduros; dislocación del fragmento coronal y diastasis o espacio entre los segmentos, la reparación con tejido calcificado  es más frecuente en dientes sin o pequeña dislocación entre los segmentos; sensibilidad pulpar en el momento de la fractura es una variable clave para la reparación; la reposición o reducción de la fractura, estudios demuestran que si se logra una reducción optima la reparación se llevara a cabo con más frecuencia.  Existen también  variables que no afectan la reparación como la posición y tipo de fractura, el tiempo que transcurre desde la fractura hasta el tratamiento, la utilización de antibióticos ha resultado tener un efecto negativo (no significativo), el tipo de férula siempre y cuando sea pasiva y el tiempo que se feruliza, debido a que es necesario que el diente traumatizado este bajo estrés funcional. (10,11)

Problemas después de fracturas radiculares horizontales


Obliteración del conducto radicular
Un hallazgo frecuente es la obliteración total o parcial del conducto radicular, se presenta en un rango de 69 a 73% en los dientes con fracturas. La obliteración parcial se ve con más frecuencia en la línea de fractura y se extiende de 1 a 2mm dentro de los segmentos; la obliteración completa se observa como un decremento de la luz de toda la extención del conducto radicular. Radiográficamente pueden evidenciarse de 9 a 12 meses y una densidad total  en 1 ó 2 años después del trauma. (7,9)

Reabsorción radicular

La reabsorción radicular aparece en aproximadamente el 60% de los casos y se puede detectar radiográficamente 1 año después de la fractura. La reabsorción radicular se manifiesta de cinco formas:
1. Reabsorción de la superficie externa de la línea de la fractura, caracterizado por superficies redondeadas mesiales y dístales de los fragmentos radiculares.
2. Reabsorción externa inflamatoria.
3. Reabsorción externa por reemplazo.
4. Reabsorción interna superficial.
5. Reabsorción interna en forma de túnel. (7)

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